jueves, 8 de febrero de 2018

Crónicas de Google+ VI



Mmmmmta. Esta mujer se está quejando otra vez –una vez más– de los acosadores virtuales. Pero si no quiere que la molesten diciéndole las cosas que les gustaría hacerle debe dejar de exhibir sus fotos. Es simple. Se lo dije una vez arriesgándome a que me respondiera alguna estupidez y me dijera que me metiera en mis asuntos. Deberías compartir tus fotos en privado, le dije, para que sólo tus amistades las puedan ver. Así te evitas a esa gente. No me respondió nada.

En alguna otra de esas rabietas afirmó que dejaría de postear fotos suyas para evitar a los cerdos, pero la abstinencia exhibicionista le duró menos de una semana, y no, tampoco cambió el destino de sus imágenes. Pero bueno, su afán exhibicionista es más grande que las molestias que le ocasionan hombres atrevidos. Cada quien sus perversiones. Escotes o likes, cada uno con lo que puede.

Es algo de todos los días esto de las chicas exhibicionistas, y he leído por ahí que es un asunto de autoestima baja, aunque yo creo que no, o no en todos los casos. Creo que una chica con baja autoestima no muestra su imagen porque ésta le avergüenza; pero pienso y sí creo que hay otras chicas en la misma situación que necesitan que cientos de desconocidos les digan lo hermosas, inteligentes, sensuales y maravillosas que son.

Es que, aunque yo no lo creía, parece ser un asunto demasiado serio esto de los seguidores, los followers. Me he dado cuenta, con algo de ingenua sorpresa, que lo es. De hecho esta misma chica, que ya no es tan chica, alguna vez publicó que otra mujer la estaba acusando de robarle los seguidores, ¿QUÉ?, me quedé boquiabierto. Es que dice que le robo los seguidores, se lamentaba la pobre mujer.

Difícil situación, porque le encanta que le digan lo guapa e inteligente que es, sólo que le molesta que el hangout no deje de fastidiar todo el día y que venga cargado con algunas fotos de penes. Gajes del oficio diría alguien.

Que sí quiere que la sigan, pero que sólo la sigan los caballeros. Como debe ser. Como dice el Chapulín: síganme los buenos.