lunes, 23 de octubre de 2017

Señoras y señoritas



Cuando era pequeño pensaba que la diferencia entre señora y señorita era la edad. No sabía con exactitud hasta que edad una mujer dejaba de ser señorita para dar ese molesto salto y ser señora.

Después, supe que se convertían en señoras al casarse, así que señoritas serían las solteras y solteronas. Cuando se matrimoniaban parecían convertirse en propiedad de su marido a tal punto que perdían su apellido: la señora Pérez en vez de la señora Paty  o la señora Monroy, como se apellidaba de soltera, de señorita.

Recuerdo que mi madre firmaba como Reyes de López en vez de Reyes Martínez. Recuerdo también que eso era lo normal. Y aquí sí tenía sentido que un marido dijera que esa señora era de su propiedad si ella misma decía ser “de” el apellido de su esposo.

Lo que no recuerdo es la edad que tenía cuando supe que la verdadera razón para dejar de ser una señorita consistía en la pérdida de la virginidad, la pérdida de "la virtud" dicen otros. Pero esa chica que ha dejado de ser “doncella” no se convierte en señora al dejar de ser señorita, muta en algo más feo, en cualquier eufemismo de puta para mayores referencias.

Ahora tenía un sentido –algo retorcido– aquello que había escuchado y que me había hecho tanta gracia cuando se habían referido a alguna mujer cincuentona como señora, y otra persona había intervenido al instante: es señorita. Una orgullosa señorita me imagino, que pudo conservar su virtud y casi casi alcanzar la santidad. Al menos tenía algo en común con la madre de dios, pero aquella mujer no era solterona, y ahí hay una graaaaan diferencia. Pero aun así, aquel acomedido salvaguardaba la honra de la “señorita”.

Y es que en teoría una mujer se casaba y dejaba de ser virgen el mismo día, así que el cambio de apelativo sí iba de la mano de su vida sexual. 

Pero la cosa es que es el sexo lo que determina el título de una mujer. Lo mismo que ahora supuestamente establece si una chica es una “niña bien” o no. Porque podrá ser todo lo vulgar que quiera pero si no coge es niña bien. Como dios manda.